Weekly News

ImprimirRecomendar nota

Museo de Hiroshima convierte la tragedia atómica en un mensaje de paz

Escrito por: Tomado de Internet

Hiroshima, Japón. En la historia de la humanidad nunca fueron eliminados de la faz de la tierra tantas vidas con la rapidez de un rayo y al mismo tiempo la cantidad de personas que perdieron la vida en poco tiempo por los efectos de la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima en Japón un dia como hoy 6 de agosto hace exactamente 81 años.

Una fecha que la humanidad no debe permitirse olvidar, Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica de la historia sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.

Cada año esta fecha trae a la memoria la tragedia que vivió esta ciudad que en ese entonces contaba con 350 mil habitantes y que se cobró la vida de 140 mil al final de ese año por las enfermedades que sufrieron muchos de los que sobrevivieron. La ciudad fue prácticamente arrasada en un noventa por ciento.

El término con que se conoció como código secreto militar a la bomba atómica era el de Little Boy o niño pequeño por la forma cilíndrica alargada que emulaba a un muchacho delgado.

El Parque Conmemorativo de la Paz, en Hiroshima Japón es una extensa área abierta de cerca de 12 hectáreas. En la parte central de esta inmensa área verde que en primavera se engalana con el florecimiento de los cerezos, el 24 de agosto de 1955 abrió sus puertas al público el Museo Conmemorativo de la Paz, un espacio para recordar el 6 de agosto de 1945, cuando a las 8:15 de la mañana la primera bomba atómica utilizada en una guerra fue lanzada sobre la ciudad. La obra fue concebida por un famoso arquitecto japonés, Kenzo Tange quien construyó un espacio sobre pilares como una metáfora de la capacidad del pueblo japonés de levantarse de las cenizas.

Este conmovedor espacio obliga al visitante a entrar en silencio, aquí no se trata de admirar alguna obra de arte o informarse sobre alguna civilización. La museografía está dividida en dos edificios, el edificio este y el principal.

El Edificio Este. Hiroshima antes de la bomba

El recorrido comienza en el edificio este que ilustra al visitante con una introducción histórica. Esta parte está iluminada y en una placa al inicio se indica en inglés y en japones, Hiroshima antes del bombardeo seguido de una larga superficie sobre la pared en donde se puede apreciar cómo era la ciudad antes de la explosión. También se explica la situación política y militar que condujo al bombardeo, las características de la bomba atómica y las consecuencias que tuvo su utilización en la ciudad. Fotografías, documentos, mapas, maquetas, imágenes y materiales audiovisuales permiten reconstruir aquella Hiroshima que desapareció en cuestión de segundos.

Una de las secciones aborda también lo que hoy en día se conoce como la era nuclear mostrando cómo después de Hiroshima otros países desarrollaron armas atómicas y cómo la amenaza nuclear se convirtió en uno de los grandes problemas de la humanidad contemporánea. El edificio dispone además de un espacio audiovisual y de salas destinadas a testimonios de los sobrevivientes, conocidos en Japón como hibakusha.

En las plantas inferiores se conservan asimismo dibujos realizados por sobrevivientes que intentaron representar aquello que habían visto después de la explosión. Son imágenes que no necesitan demasiadas explicaciones: cuerpos heridos, edificios destruidos, incendios y personas caminando entre las ruinas.

El Edificio Principal: la imágen de la caída de la bomba y los objetos que cuentan la historia.

La parte más conmovedora del recorrido se encuentra en el edificio principal cuya entrada recibe al visitante con una placa en donde se ve un reloj que marca las 8:15 del mañana seguido por la fecha 6 de agosto de 1945.

Es aquí donde la dimensión cambia radicalmente. Los espacios son obscuros y la iluminación proviene principalmente de los objetos y las fotografías que son expuestos que revelan las experiencias individuales de los habitantes de Hiroshima.

Al iniciar el recorrido en esta sección, una instalación audiovisual muestra exactamente el lanzamiento de la bomba que era transportada en un avión a aproximadamente 600 metros de altura sobre el suelo de Hiroshima; se observa la forma alargada de la misma, cuyo peso era de 4 toneladas, 3 metros de largo por 0,7 de ancho y dentro de ella uranio.

La instalación muestra geográficamente el epicentro y la distancia con el museo. Se observa la imágen de una figura parecida a un hongo de humo sobre la ciudad y su inmediato efecto expansivo que arrasaba todo a su paso.

La exposición explica los cuatro efectos principales de la bomba: el calor, la onda expansiva, la radiación y los incendios. El visitante puede observar cómo estos fenómenos destruyeron edificios, provocaron graves quemaduras y heridas a los pobladores y produjeron consecuencias sanitarias que se prolongaron durante décadas.

Especialmente conmovedor es el detalle con que se exhiben los efectos de la bomba sobre las personas. Allí se muestran objetos personales recuperados entre los escombros: ropa, relojes, zapatos, bicicletas, utensilios escolares, recipientes de comida y otros pequeños objetos cotidianos que pertenecieron a personas que se encontraban en Hiroshima aquella mañana.

El valor de estas piezas reside precisamente en su sencillez. No son armas ni documentos militares. Son objetos de una vida ordinaria interrumpida violentamente. Un uniforme escolar o una lonchera quemada pueden convertirse así en el testimonio de un niño; un reloj detenido, en una referencia material al instante de la explosión, numerosas piezas personales han sido donadas poco a poco por las víctimas.

Renovación del museo en 2019 y el impacto de las fotografías

El museo realizó trabajos de renovación que concluyeron en 2019 poniendo especial énfasis en los objetos pertenecientes a las víctimas y en las fotografías tomadas inmediatamente después del bombardeo. El objetivo fue colocar las experiencias de los habitantes de Hiroshima en el centro del relato.

Resulta difícil describir el impacto que generan en el visitante el dolor, la ansiedad y la desesperación de las víctimas en las numerosas fotografías expuestas con los testimonios de primera mano. Cuerpos quemados en donde incluso se quedaban marcadas en sus pieles los estampados de las prendas que portaban, rostros reflejando angustia, personas mostrando las deformaciones en sus cuerpos producto de las cicatrices tras las quemaduras.

Educación para la paz, de 2 millones y medio de visitantes al año

El interés internacional por Hiroshima va en aumento año con año con año y supera ya los dos millones de visitantes al año. La procedencia internacional es cada vez más amplia. Visitantes de todo el mundo llegan a Hiroshima no solamente como turistas, sino también como personas interesadas en comprender directamente las consecuencias de la primera utilización de un arma nuclear contra una población.

Medios informativos japoneses informan que el aumento del turismo internacional hacia Hiroshima ha coincidido con un contexto mundial marcado nuevamente por las tensiones nucleares ante la posibilidad de utilización de estas letales armas.

El museo cuenta con una serie de programas educativos en donde se instruye a las nuevas generaciones sobre la responsabilidad social y política en la preservación de la paz.

La memoria como responsabilidad

Los testimonios de quienes vivieron el horror son cada vez menos, cómo entonces transmitir esa memoria cuando quienes estuvieron ahí hayan partido; es así que este importante museo adquiere una dimensión trascendental. La pregunta ya no es solamente cómo recordar Hiroshima sino cómo transmitir esa memoria.

El Museo Conmemorativo de la Paz en Hiroshima no pretende ser únicamente un recinto histórico sino un espacio político, educativo y moral.

Su acervo que reúne miles de materiales relacionados con la bomba, conserva aquello que sobrevivió cuando prácticamente casi todo lo demás desapareció.

Al terminar el recorrido, el visitante regresa al exterior y encuentra nuevamente el paisaje verde del Parque de la Paz. La ciudad que alrededor parece contradictoria con las imágenes que acaba de contemplar: Hiroshima es hoy una urbe moderna, dinámica y reconstruida de más de un millón de habitantes.

Quizá ahí reside la fuerza más profunda de este museo. Hiroshima no ha quedado congelada en el 6 de agosto de 1945. Se reconstruyó, creció y se convirtió en una ciudad que decidió hacer de su pasado un argumento para el futuro.

La visita al Museo Conmemorativo de la Paz obliga a recordar a las víctimas, hacer consciencia de las consecuencias de las armas nucleares y preguntarse qué puede hacer la humanidad para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/06/cultura/museo-convierte-la-tragedia-de-hiroshima-en-un-mensaje-de-paz


Publicar en:

Más información en ésta sección

Comentarios en ésta nota

Opina sobre ésta nota