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Entre leña y veredas: los burritos que dieron vida a La Chivatera

Escrito por: Martha Chávez

Cananea, Sonora; a 28 de agosto de 2025.- En el corazón de Cananea, las memorias del barrio La Chivatera siguen vivas en los relatos de sus habitantes, donde la vida cotidiana estaba enmarcada por la presencia de leñeros y sus inseparables burros, protagonistas del paisaje y de innumerables anécdotas familiares.

Entre las historias más entrañables se recuerda a Don Lodo Tadeo, quien descendía del Puerto acompañado de burros cargados de leña, narra el reconocido Locutor Isauro jerez Rochin.

El sonido de los cencerros anunciaba su regreso y llenaba de expectación a los vecinos. La imagen contrastaba con la subida de hombres serios y fatigados, frente al regreso de animales que se apresuraban sedientos, recorriendo las veredas detrás de casas conocidas del barrio, como las de Don Goyo y Don Casimiro.

También se evocan figuras solitarias como Don Mauro López, quien a su avanzada edad caminaba apoyado en la cuerda de su fiel burro Manco, mientras entonaba canciones que se confundían con el viento serrano.

O la estampa de Lupe Cocó, siempre con su hacha al hombro y del Teco Leiva, joven cuya potente voz resonaba en los caminos al entonar “Los Laureles”.

Entre los recuerdos de las familias no puede faltar el sentimiento de orgullo por tener un burro propio.

Los hermanos Enrique “El Chapo” y Juan “Juanillo”, no disfrutaban tanto la tarea de acarrear leña, pero sí las carcajadas al montar al animal y hacer bromas sobre su tamaño.

Una de las anécdotas más pintorescas es cuando en una bajada empinada, el narrador cayó por encima de las orejas del burro, mientras el animal, cuidadoso pasó sobre ellos y sin esperar, continuó solo su camino.

El destino de aquel asno quedó envuelto en misterio. Algunos aseguraban que fue robado por un circo para alimentar a sus leones, mientras los padres sospechaban que quizá la historia era solo otra de tantas invenciones de los muchachos.

“Cosas de mis tiempos” no es solo un compendio de recuerdos, es un retrato del barrio La Chivatera, un espacio donde los burros, los leñeros y las anécdotas familiares se convirtieron en símbolos de identidad y memoria colectiva para Cananea.


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