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Jorge Yázpik en el Museo Federico Silva de SLP

Escrito por: Tomado de Internet

Ciudad de México. El Museo Federico Silva, Escultura Contemporánea, en San Luis Potosí, abre nuevamente sus puertas a Jorge Yázpik (Ciudad de México, 1955) para una exposición antológica de 22 obras de diferentes dimensiones. La primera vez que expuso allí fue en 2006.

En un arco de peso, las esculturas van de 2 a 700 kilos; en un arco de volumen, van de 12 x 18 x 22 a 160 x 70 x 30 centímetros; en un arco temporal, van de 2003 a 2019, señala el crítico de arte Luis Ignacio Sáinz en su texto El silencio materializado. Las piezas carecen de título porque “no lo requieren”. Es más, “lo desdeñan, porque no pretenden enunciar nada, ni una frase significativa, ni una onomatopeya. Son mudas y se ubican entre el no sonido y el no ruido: o lo que es lo mismo, dependen de la elocuencia del silencio”.

La apuesta escultórica de Yázpik surge del interés de investigación con materiales y formas que son el medio para explorar sensaciones. Los medios en que trabaja son la roca volcánica, el mármol, la obsidiana, el granito, el jade, la madera, el hierro, la luz, el vacío, el agua, las líneas, la geometría, el alto contraste. En paralelo a su búsqueda han surgido desde diseños para plazas públicas hasta óleos, grabados, diseños de objetos y esculturas.

Cuenta en su haber con alrededor de 40 exposiciones individuales en espacios culturales y museos no sólo de México, sino del mundo. Como ejemplo están los de Arte Moderno y Tamayo, en 1997, y en 2000, el Centro Cultural Mexicano, en París. Ha realizado diversas intervenciones en espacios públicos en la Ciudad de México como 36 bancas ubicadas en el Centro Histórico, la pieza de roca volcánica ubicada en el acceso a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, y la obra compuesta de varias piezas de concreto ubicada en el recinto de Posgrado de Diseño Industrial, también en la UNAM.

Para Luis Ignacio Sáinz, Yázpik “anuncia la hegemonía del delirio” --cita de E.M. Cioran-- en sus “hechuras abstractas, mostradas-montadas sobre mesas, desplantadas desde el suelo, adosadas a muro y colocadas en posiciones cambiantes, entre misteriosas y arbitrarias, ceñidas a su gusto, ajustándose al tiempo en que se observan y el espacio de su instalación”.

El gusto de Yázpik por los minerales, las piedras o maderas, “muestra una rara obsesión: la de encontrar la preforma que contienen, y tras la identificación del núcleo, el hallazgo propiamente dicho, subrayar sus posibilidades expresivas con aplicaciones de metales preciosos (oro, plata, laminados, en hojas) o diligencias cerámicas (barro, porcelana, estuco), señala Sáinz.

Hablar de escultura es remontarse a los inicios de la humanidad, sin embargo en la obra de Yázpik se incorporan, además, otros valores conceptuales y estéticos, apunta Enrique Villa, director del Museo Federico Silva. Es por ello que de su obra “podemos hablar de modernidad y contemporaneidad, de lo temporal y lo perdurable, y comprender lo que significan en sus esculturas conceptos como masa, corporeidad y vacío, aspereza y tersura, fragilidad y dureza”

Actualmente el museo se encuentra cerrado, a pesar de que había reabierto sus puertas el pasado 7 de julio. La exposición Jorge Yázpk, obra se puede visitar en su micrositio, accesible a través de la página del recinto: www.museofedericosilva.org.

https://www.jornada.com.mx/ultimas/cultura/2020/08/13/jorge-yazpik-en-el-museo-federico-silva-de-slp-8034.html


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