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Recomendar nota Misticismo y nostalgia; tradición purépecha de los Fieles Difuntos
Escrito por:Tomado de Internet
Pátzcuaro, Mich. La relación cultural de los mexicanos con la muerte tiene en la zona lacustre de Michoacán su raíz más ancestral. La cosmogonía del pueblo purépecha, asentado en la ribera del Lago de Pátzcuaro, señala que la noche del 1 de noviembre y madrugada del 2, se abren los umbrales de dos mundos; desde otra dimensión, esta noche, regresan los difuntos, los que ya no están, los que “se nos adelantaron”, es la fiesta de los muertos que celebran los vivos.
La Noche de Muertos en Michoacán es una ceremonia viva llena de misticismo; el regreso de las ánimas es motivo de alegría, de convivencia entre las familias, de nostalgias y simbolismos. En algunas regiones con celebraciones más solemnes y en otras más festivas.
En Huecorio, una población aledaña a Pátzcuaro, este año murieron ocho personas, ellos son los difuntos del año y a quienes se espera esta noche. Cada una de las ocho casas donde esperarán el primer regreso de su “muertito” se caracteriza por el arco de flores de cempasúchil en la puerta. Desde temprano las familias preparan la ofrenda, acercan las flores de cempasúchil, la fruta de temporada y el pan, los platillos.
Las actividades están distribuidas; son las mujeres de casa quienes preparan el pozole batido y comida tradicional purépecha que ofrecerán a las personas que durante el día y la noche pasarán a visitar el altar y a esperar el anhelado reencuentro.
En la casa donde vivió el tío Odilón Garcia, su familia colocó la ofrenda en un pasillo de la casa y en el patio alguna mesas para los invitados.
Fiel a la tradición la foto de Odilón, sonriente, va al centro del altar. Abajo la foto de su mamá, la foto de la señora María Salud Rendón. “Mí tío falleció el año pasado, por eso su foto va arriba y la de su mamá abajo de él, ella tiene más de cinco años que falleció, a quien esperamos hoy es a mi tío” dice Lucía, sobrina de Odilón.
“En la mañana le trajeron su almuerzo, unas calabazas, corundas y fruta”, comenta.
Alrededor las canastas con su comida favorita: caldo de res, arroz y ponche calientito. Recibir al ser querido con alimentos es el gesto más simbólico de la celebración.
También agua, tequila, incluso algunas prendas personales.
Durante la noche encenderán las veladoras para iluminar el camino de Odilón y su mamá. Sus familiares, amigos y conocidos se reúnen en torno a la ofrenda, recuerdan anécdotas, miran su foto, algunos rezan y celebran su regreso. Una vez en la mañana, el Día de Muertos, llevarán toda la ofrenda al cementerio para continuar la celebración.
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