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Bajos sueldos y falta de espacios: tropiezos de la danza

Escrito por:Tomado de Internet

México • Cada miércoles y domingos, la sala principal del Palacio de Bellas Artes se ilumina con la presencia del Ballet Folclórico de Amalia Hernández. Desde hace 51 años, la agrupación conformada por 80 intérpretes, deleita al público mexicano y extranjero con su repertorio tradicional.

Sin embargo, toda la belleza del espectáculo se opaca cuando se habla de las condiciones laborales de sus bailarines. A decir de uno de ellos, quien prefiere no dar su nombre porque corre peligro su trabajo, el ballet tiene tres tipos de salarios: 100, 300 y 700 pesos por función, dependiendo la trayectoria del solista.

“Por las tres funciones que damos a la semana recibimos 300, 900 y dos mil 100 pesos. Tenemos 12 presentaciones mensuales”, cuenta en entrevista con MILENIO.

“El director de la agrupación, Salvador López, paga 70 pesos cada ensayo. Si faltas a uno te quita 40 pesos y si no llegas a una función y eres, por ejemplo, de los que gana 700 pesos, él toma la decisión de bajarte el sueldo a 150. En el caso que seas de los que perciben 100 o 300 pesos no te paga”, destaca.

Los bailarines son asalariados, no tienen seguro médico, ni de daños a terceros, ni de vida. Si se lesionan, la compañía sólo paga el médico y las medicinas que se requieran, no el salario, pues no están trabajando, menciona el intérprete.

Cuando salen de gira internacional la tabulación de su sueldo se hace en dólares. “Si ganas 100 pesos por función, en el extranjero nos pagan diez dólares y si percibimos 700 pesos nos dan 70 dólares. Lo que más nos conviene es presentarnos en el extranjero”, explica.

En el portal de Ticketmaster los precios para ver al Ballet de Amalia Hernández en el Palacio de Bellas Artes son de 300 pesos en galería, 600 en anfiteatro y 700 en luneta. “A menos de que nos den cortesía no podríamos pagar una entrada para ver nuestro propio espectáculo”, cuenta el bailarín con más de 15 años de carrera.

El sueldo semanal de los integrantes de este ballet equivale a cinco, 15 y 35 salarios mínimos, que es de 59.82 pesos diarios en el Distrito Federal, según la Comisión Nacional de Salarios Mínimos. Para el bailarín, quien tiene otro trabajo para mantenerse, lo más curioso del caso es que a pesar de la situación, los jóvenes no quieren irse de la compañía.

Éste no es el único caso en la danza nacional que se tiene que enfrentar a bajos sueldos. En los estados de la República el fenómeno se reproduce. Mientras en Sonora el salario mínimo es de 58.13 o 59.82 pesos diarios, dependiendo del municipio del que se trate, Adriana Castaños, directora de la compañía de danza contemporánea La Lágrima, que se encuentra en esa entidad, dice que cuando los bailarines recién egresan de la escuela y comienzan su trayectoria, ganan entre dos y cuatro mil pesos. Una vez que se consolidan reciben alrededor de diez mil pesos.

“Esto se debe al poco presupuesto que hay para salarios. No siempre las compañías estables que existen en la danza contemporánea pueden ofrecer sueldos permanentes”, explica.

Cecilia Lugo, directora de la compañía de danza contemporánea, Contempodanza, del Distrito Federal, coincide con Castaños y asegura:

“Un bailarín con amplia trayectoria, que equivale a un doctor en ciencias porque destina el mismo tiempo para formarse, gana alrededor de nueve mil pesos, pero el doctor percibe cerca de 70 mil”.

Duene Cochran, director de Aksenti Danza Contemporánea, de la Ciudad de México, comenta que en su compañía, los cuatro bailarines ganan mil pesos por función. “Hace unos días tuvimos una temporada en la Sala Miguel Covarrubias de siete funciones, por lo que mis intérpretes ganaron siete mil pesos. El problema es que con ese sueldo tienen que comer y vivir”.

Leticia Alvarado, directora de la Compañía Tandem, dice que en materia salarial no hay un tabulador preciso. Cada agrupación ofrece lo que sus condiciones les permiten. “La danza no es redituable. No se puede vivir sólo de bailar en una compañía. El bailarín, como muchos artistas, tiene otras actividades como para poder comprometerse con un proyecto artístico de su genuino interés. Guillermina Bravo, icono de la danza contemporánea mexicana, por ejemplo, no tiene con qué pagarle a sus maestros en su escuela de Querétaro. ¿Qué puede esperarse de todo lo demás? ¿Cuánto crees que pueda ganar un intérprete consolidado?”, pregunta.

Jaime Camarena, director de la compañía de danza contemporánea Apoc Apoc, de la Ciudad de México, explica que cuando recién comienza la carrera un bailarín gana alrededor de los cuatro mil pesos. En su agrupación trabaja una becaria, ése es su salario.

“Además tenemos a seis bailarines de primer nivel que reciben entre siete y ocho mil ochocientos pesos. Las compañías no somos autosustentables. Tenemos la beca de México en escena, que es de un millón 200 mil pesos, En general se usa para pagar nóminas”, comenta.

Los bailarines no sólo ganan poco dinero. Cuando egresan de las escuelas de danza suelen trabajar gratis. Claudia Lavista, directora de la compañía de danza contemporánea Delfos, de Mazatlán, Sinaloa, cuenta que en general los jóvenes viven de dar clases. De esa forma soportan al grupo en el que participan.

En la Compañía Nacional de Danza (CND) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Taller Coreográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) también se da este fenómeno, aunque el índice salarial de sus primeros bailarines es mucho más alto que en compañías contemporáneas independientes.

Según información proporcionada por el INBA, en el esquema en que trabaja la CND tienen 68 bailarines. Hay quienes no reciben salario porque están iniciando su carrera profesional y quienes, como los primeros bailarines, ganan 26 mil pesos mensuales.

Arturo Vázquez, primer bailarín del Taller Coreográfico de la UNAM, comenta que en la agrupación hay 20 bailarines contratados y diez aprendices. “Los primeros ganamos 17 mil 600 pesos, los segundos no perciben un salario fijo, pero sí se les pagan las funciones donde actúan”.

Gloria Contreras, directora del Taller Coreográfico de la UNAM, sentencia: “Los jóvenes que están saliendo de la escuela seguramente no pueden vivir de la danza”.

Falta de espacios

La diferencia salarial entre las compañías de danza contemporánea, clásica y folclórica no es el único problema al que se enfrentan los bailarines en México. La alta cantidad de rechazados de las escuelas de danza y los egresados que no encuentren espacios suficientes para poder desarrollar su profesión se suman a los pésimos sueldos.

Según el INBA, este año solicitaron su ingreso a las cinco escuelas de danza del instituto —Academia de la Danza Mexicana, Escuela Nacional de Danza Folklórica, Escuela Nacional de Danza “Nellie y Gloria Campobello, Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea y Centro de Investigación Coreográfica— mil 200 personas, de los cuales empezarán clases el 24 de agosto, 350 jóvenes, tan sólo 30 por ciento del total de aspirantes.

Ofelia Chávez de la Llama, directora de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, dice que anualmente quieren ingresar a esa institución alrededor de 450 personas, pero sólo se acepta 15 por ciento. Al resto de los muchachos, menciona, se les recomienda seguirse preparando y que busquen desarrollarse en instituciones académicas que no tengan un perfil tan riguroso como el de ellos.

Claudia Lavista asegura que a la escuela de Delfos que mantiene en Mazatlán llegan anualmente entre 50 y 80 alumnos de México y el extranjero, de los cuales se quedan 20 y terminan la carrera diez”.

Cecilia Lugo aclara que la escuela de Contempodanza en Movimiento tiene 40 alumnos de danza contemporánea. “Pero, como todas las instituciones académicas, no tiene un programa en el que se pueda ligar a sus alumnos con grupos independientes o gubernamentales”.

Jaime Camarena destaca que “las instituciones educativas producen bailarines todo el tiempo. Cuando estos tienen que pasar del campo académico al laboral se encuentran con una realidad: no hay tantas compañías en las que puedan desarrollarse
profesionalmente”.

Ante la imposibilidad de que todos los estudiantes de danza del país se integren a compañías como bailarines, la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA ha creado un programa curricular que enseña desde coreografía, producción, escenificación e iluminación, entre otras. Estas opciones les pueden servir para trabajar alternativamente en otras áreas de la danza. “Este no es un medio fácil. Pero ahora tienen mucho más herramientas para diversificarse y encontrar un campo de trabajo donde desarrollarse”, dice Ofelia Chávez de la Llama.

Costos de contratación

Las compañías de danza independientes se presentan entre 30 y 50 veces al año, para cumplir con lo que estipula la beca México en Escena del Fonca. Según en dónde actúen es lo que ganan. Cecilia Lugo dice que la UNAM paga 20 mil pesos por función, el INBA 15 mil y el Sistema de Teatros de la Ciudad de México entre seis y siete mil pesos. En el interior del país se cobra entre 15 y 16 mil pesos. “El problema es que si te contratan un año durante cuatro funciones, al siguiente no lo hacen, pues hay mucha demanda”.

Al respecto, Nina Serratos, directora del Sistema de Teatros de la Ciudad de México, destaca que en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris se presentan compañías de danza que tienen mínimo diez años de existencia, las cuales se llevan al menos 70 por ciento de la taquilla de los días de su presentación.

En el Teatro Benito Juárez actúan agrupaciones que tienen cinco años de trabajo. Se les paga cinco mil pesos y se les da 70 por ciento de la taquilla. Y en el Sergio Magaña se presentan grupos jóvenes que recién inician su trayectoria y se les da 80 por ciento de la taquilla, asegura.

Una historia de éxito

••• Desde hace un poco más de un lustro su nombre aparece en las marquesinas de las puestas en escena de danza en Europa. Londres, Stuttgart y Berlín la han consagrado como una de las bailarinas mexicanas más importantes del mundo.

Recientemente fue nombrada primera bailarina del Ópera Ballet de Berlín, convirtiéndose en la primera mexicana en lograr semejante posición y en la artista nacional más importante dentro del ballet mundial.

Pero la vida de Elisa Carillo (Texcoco, 1981) no ha sido sencilla. Hace 12 años se fue a vivir a Londres para estudiar en la English National Ballet School. Tenía 16 años y dejó a su familia para perseguir un sueño.

Dos años después, cuenta en entrevista, ya graduada, audicionó para integrarse al Ballet de Stuttgart. Ahí estuvo ocho años. Llegó a ser solista. “Estando allá, como todo bailarín quise seguir probando. Cuando conocí al director de la Ópera de Berlín, Vladimir Balako me ofreció irme con él y aquí estoy desde hace cuatro años”.

Conocida como la Blanca Nieves mexicana, por haber interpretado ese papel magníficamente, según la crítica, Carrillo recuerda que han sido muchas horas de sacrificio, de llanto, de dolor. “Estoy muy contenta de los logros que he tenido hasta ahora. Sé lo difícil que ha sido estar lejos de mi país. Ésta es una carrera en la que se debe luchar a diario. Te duele el cuerpo, el corazón, pero uno debe hacer como que no pasa nada cuando llega al escenario y ofrecerle lo mejor al público”.

- Las cifras

Salarios promedio

A pesar de que la danza es una profesión tan demandate, los salarios son desiguales.

De 2 a 4 mil es lo que gana un egresado de las escuelas de danza cuando recién comienza su carrera.

10 mil es el promedio de lo que percibe un intérprete después de años de trabajo en una compañía de danza contemporánea.

17 mil 600 es el salario neto de un solista en el Taller Coreográfico de la UNAM. La agrupación tiene 20 bailarines contratados con este mismo sueldo.

26 mil es lo que gana un primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza.

 

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/1595f04a43048076f30d1a910c770318

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