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Cinco años de dolor: La tragedia que enlutó a todo Agua Prieta
Escrito por: Redacción
Agua Prieta, Sonora.- Este 17 de agosto se cumplen cinco años de una de las tragedias más dolorosas que ha vivido Agua Prieta. Aquella madrugada de 2021, tres pequeños, Yairen, de apenas seis meses; Zaira, de cuatro años, y Nelly, de seis, perdieron la vida después de que el automóvil en el que viajaban junto a su madre fuera arrastrado por la violenta corriente de un arroyo.
La tragedia comenzó en el sector de calle 17-18 y avenida 33, cuando Luz Barraza, de 24 años, intentó cruzar el arroyo a bordo de un Honda Accord. La fuerza de las aguas arrastró el vehículo varias cuadras hasta impactarlo contra un puente, donde la corriente terminó expulsando a sus ocupantes. La joven madre perdió de vista a sus tres hijos mientras luchaba por sobrevivir, hasta conseguir sujetarse de unas ramas y finalmente salir del agua.
A las 00:25 horas llegó la primera noticia devastadora: Yairen, de seis meses, fue localizado sin vida. La búsqueda continuó durante toda la madrugada y, al amanecer, cientos de aguapretenses se sumaron a autoridades y cuerpos de emergencia para recorrer el cauce hasta su unión con el río Agua Prieta. A las 8:20 de la mañana fue encontrada Zaira, de cuatro años, y antes de las 9:00 horas fue localizada Nelly, de seis, confirmándose la dimensión de una tragedia que vistió de luto a toda la ciudad.
Periódico Certeza fue el primer medio de comunicación en documentar aquella tragedia, siguiendo desde las primeras horas las labores de búsqueda y dando cuenta de la movilización de autoridades, rescatistas y ciudadanos que, sin escatimar esfuerzos y pese al peligro que todavía representaba la creciente, participaron con la esperanza de encontrar con vida a los tres pequeños.
Cinco años después, Agua Prieta no olvida a Yairen, Zaira y Nelly. Sus nombres permanecen ligados a una madrugada que dejó una profunda herida en la memoria colectiva de la frontera y que también dejó una dolorosa enseñanza: frente a la fuerza del agua, ningún vehículo ni conductor puede garantizar que logrará cruzar con seguridad.
Hoy, al honrar la memoria de estos tres pequeños, el llamado debe repetirse con la misma fuerza: NO CRUCE ARROYOS CRECIDOS. No importa si el trayecto parece corto, si conoce el camino o si considera que su vehículo puede soportar la corriente. Unos cuantos segundos pueden cambiar una vida y destruir una familia para siempre. Si el agua corre, deténgase, regrese y busque otra ruta. Ningún destino vale una vida.
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