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¿Nos está deteniendo la queja? Una reflexión sobre el cambio a partir de “¿Quién se ha llevado mi queso?”
Escrito por: Krissia Duarte
Cananea, Sonora 09 de agosto del 2026.– La queja constante ante las situaciones que generan inconformidad puede convertirse en un obstáculo para avanzar, mientras que reconocer que existe un problema puede ser el primer paso para buscar alternativas y generar cambios. Esta es una de las enseñanzas que plantea uno de los libros más vendidos a nivel mundial.
“¿Quién se ha llevado mi queso?”, de Spencer Johnson, debería estar presente en cualquier etapa de la vida, consideró Perla Meraz, directora del Museo de la Lucha Obrera, quien durante su participación en 12 PM Noticias compartió un análisis sobre los aprendizajes que ofrece esta obra.
El libro, que durante años se ha mantenido entre los más leídos, ha ayudado a generaciones de personas a reflexionar sobre la importancia de adaptarse a los cambios y enfrentar las situaciones que pueden modificar el rumbo de la vida.
La historia presenta a dos ratones, Fisgón y Escurridizo, y a dos personajes llamados Hem y Haw, quienes viven en un laberinto y dependen del queso que encuentran en una estación para sobrevivir. Un día, el queso desaparece y cada uno enfrenta la situación de manera diferente.
Mientras algunos personajes permanecen en la negación, el miedo y la queja por lo que perdieron, Haw decide recorrer nuevamente el laberinto en busca de nuevas posibilidades.
A partir de esta historia, Meraz explicó que la manera en que cada persona reacciona ante los cambios puede determinar si permanece estancada o decide avanzar en busca de nuevas alternativas.
La directora del museo señaló que muchas de las conductas y creencias que acompañan a las personas durante su vida se forman desde la infancia, a partir del entorno familiar, la escuela, los medios de comunicación y las experiencias personales.
“Todo lo que somos ahorita es lo que estuvimos viendo en la niñez y escuchando, fue una programación. Y hay que reprogramar esa programación. Alguna es muy buena, pero otra no”, señaló.
Para Meraz, identificar aquellas ideas que limitan a una persona representa un primer paso para modificar la manera en que enfrenta las circunstancias. En este sentido, relacionó la historia de Haw con la posibilidad de cambiar conscientemente los pensamientos y hábitos que pueden mantener a una persona estancada.
“Eso es reprogramación. Todos los días recorría el mismo laberinto, pero su mente estaba viendo una frase acá, otra allá, y eso es reprogramar”, explicó.
La conversación también abordó la influencia de los contenidos que las personas consumen. Meraz retomó algunas de las críticas del escritor y cineasta Alejandro Jodorowsky sobre la influencia del cine y la televisión en la formación de determinadas ideas y comportamientos sociales.
Más allá de coincidir o no con estas posturas, la conversación planteó la importancia de observar qué mensajes, pensamientos y hábitos se incorporan diariamente y cuáles de ellos realmente contribuyen a avanzar.
En la actualidad, además, el acceso a herramientas para aprender y modificar hábitos es mucho mayor. Desde un teléfono celular es posible encontrar audiolibros, conferencias, cursos y contenidos educativos que pueden escucharse mientras se realizan otras actividades.
“Puedes escuchar este libro mientras haces comida, manejas o trabajas. Si quieres hacer un cambio en tu vida, puedes reprogramarte. Si no, sigue igual”, afirmó.
La reflexión plantea que el primer cambio no necesariamente consiste en resolver de inmediato todos los problemas, sino en reconocer aquello que no está funcionando, cuestionar la forma en que se está enfrentando y comenzar a buscar alternativas.
En ese contexto, “¿Quién se ha llevado mi queso?” se mantiene como una lectura que invita a observar las propias reacciones ante las pérdidas, los cambios y las nuevas oportunidades, especialmente cuando la queja puede convertirse en una rutina que impide actuar.
Como parte de sus actividades, el Museo de la Lucha Obrera invita a la población a conocer sus instalaciones en Cananea, donde permanece abierto de miércoles a domingo, de 10:00 a 17:00 horas. La cuota de recuperación es de 20 pesos para adultos y 10 pesos para niños.





