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De adolescentes a adultos: psicólogos advierten sobre la presión social, los estereotipos y la urgencia de cuidar la salud mental

Escrito por: Margarita Velarde

Cananea, Sonora, a 23 de julio del 2026.- La presión por cumplir expectativas, la búsqueda de una imagen “perfecta” y la dificultad para expresar lo que se siente, no son problemas exclusivos de los jóvenes, advierten especialistas.

También impactan a personas adultas que enfrentan exigencias laborales, familiares y sociales. Ante este panorama, expertos en psicología llamaron a romper los estigmas alrededor de la salud mental y fortalecer la comunicación como una herramienta de prevención.

Durante su participación en el programa 12 PM Noticias con Yasmin Islas, la psicóloga, Tania Armenta y el psicólogo, Cristian Ortiz analizaron los retos emocionales que enfrenta la sociedad actual y destacaron la importancia de mantener la ecuanimidad ante escenarios que pueden generar estrés, ansiedad, frustración o desgaste emocional.

Los especialistas señalaron que, aunque es común hablar de salud mental relacionándola con adolescentes y jóvenes, la realidad es que las afectaciones emocionales pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, desde la infancia hasta la adultez y la tercera edad.

Tania Armenta explicó que uno de los principales desafíos actuales es la pérdida de identidad provocada, en parte, por la influencia de modelos impuestos desde las redes sociales y el entorno, donde se promueven ideales de éxito, belleza, productividad y perfección que no siempre corresponden con la realidad.

“Nos hacen creer que todos deben llegar a la meta, que todos deben tener determinado estilo de vida o cumplir ciertos estándares”, expuso la especialista.

Destacó que es preocupante la actual presión social que lleva a muchas personas a compararse constantemente y sentirse insuficientes.

“Ahora las jóvenes quieren parecer coreanas, somos mexicanas, no sé porque quieren parecer coreanas”, señaló Tania Armenta

Señaló que esta situación no solamente afecta a adolescentes que buscan aceptación, sino también a adultos que viven bajo la exigencia de ser mejores trabajadores, tener estabilidad económica, cumplir expectativas familiares o mantener una apariencia determinada ante los demás.

Cristian Ortiz destacó que el entorno influye en la salud mental de las personas, pero la familia representa una base fundamental para desarrollar herramientas emocionales, habilidades de comunicación y fortaleza para enfrentar las adversidades.

Asimismo, ambos especialistas hicieron énfasis en la necesidad de dejar de juzgar o minimizar las señales de alerta en otras personas. Explicaron que detrás de alguien que se muestra distante, desanimado o con cambios en su comportamiento puede existir una situación emocional que requiere atención.

“Muchas veces en lugar de criticar, debemos acercarnos y preguntar: ¿estás bien?, ¿necesitas ayuda?, ¿quieres hablar?”, señaló Cristian Ortiz.

Además, destacó que la empatía puede marcar la diferencia en el acompañamiento de una persona que atraviesa una dificultad.

En el ámbito laboral, mencionó que cada vez existe mayor apertura para abordar la salud mental, especialmente a partir de la implementación de la NOM-035-STPS, que establece acciones para identificar y prevenir factores de riesgo psicosocial en los centros de trabajo.

Los especialistas también insistieron en romper el estigma de que acudir con un psicólogo significa estar “loco”, al explicar que la atención psicológica no solamente debe buscarse en momentos de crisis, sino también como una herramienta preventiva para mejorar la calidad de vida, fortalecer habilidades personales y trabajar en el desarrollo emocional.

Señalaron que cuidar la salud mental implica revisar hábitos, relaciones, descanso, alimentación, comunicación y la manera en que cada persona enfrenta los cambios de la vida, pues el bienestar emocional impacta directamente en la familia, la comunidad y el entorno laboral.

La salud mental, concluyeron, no tiene edad: romper los estigmas y aprender a pedir ayuda puede ser el primer paso para construir una sociedad más empática y resiliente.


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