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La poesía es “una forma de sentir la fuerza de la palabra, la raíz y la memoria”: Natalio Hernández

Escrito por: Tomado de Internet

El escritor náhuatl Natalio Hernández considera la poesía una forma de “hacer de la historia algo que te signifique, te haga sentir la fuerza de la cultura, la palabra, la raíz y la memoria”. Ofrece su poemario más reciente, Istacamatl (Trajín), a cualquier mexicano, incluso, a extranjeros.

Sobre el texto, subtitulado Cantos a la Madre Tierra, que será presentado el 7 de mayo, el poeta dijo a La Jornada que “ya no es para los indígenas únicamente. Lo estoy poniendo en la mesa para todos los que integramos la nación mexicana contemporánea, que incluye a lo pueblos indígenas y a la sociedad hispanohablante en su conjunto”. Tiene poemas trilingües: náhuatl, español e inglés.

El también ensayista explicó que México “alude a nuestra historia fundacional, de ombligo de la Luna, de un nopal montado sobre una piedra, eso quiere decir Tenochtitlan Huitzilopochco, la residencia del señor Huitzilopochtli, colibrí zurdo, el sacerdote. Hay mucha historia detrás de las palabras. El libro convoca a eso”.

Hernández (Ixhuatlán de Madero, Veracruz, 1947) consideró que el mestizo, con raíz indígena, europea o asiática, “vive en un ‘nepantlismo’, como le llamó don Miguel León-Portilla a estar en la frontera: ni acá ni allá. El mestizo tiene dos raíces, pero no las asume. Los pueblos indígenas en este momento de modernidad tienen mucho que aportar al mestizaje mexicano”.

El poeta recordó que su madre decía en sus rezos: “en toda la humanidad existe la hermandad. Somos hermanos. Algunos son negros, otros son blancos, otros son amarillos, otros son rojos; somos hermanos. Nos sustenta la Madre de Tierra’.

“Es un pensamiento posmoderno, y mi madre no terminó la primaria, no supo escribir ni hablar español. El día que el mestizo recupere la raíz indígena, recuperaremos la energía de 5 mil años de cultura mesoamericana.”

El también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua destacó que el concepto de nación, que los europeos piensan que trajeron, “ya lo teníamos”. El historiador Enrique Florescano lo explicó en libros como Etnia, Estado y nación y Memoria indígena. “No nacemos como nación en 1810, eso es un mito histórico, más bien una historia racional. Tenemos que construir nuevas narrativas”.

El poemario Istacamatl está dividido en tres partes. La primera, detalló Natalio Hernández, “Nuestra Madre Tierra llora”, es muy fuerte, pues “hay lamentos de la Madre Tierra. Nos ahoga con su llanto”. Es un himno para él por “toda la influencia de mi madre, que en sus rezos decía: ‘debemos venerar a nuestra madre, porque nos sustenta, nos alimenta’”.

Recordó que este “misticismo” lo plasmó desde su primer libro, Xochikoskatl (1985). “Nadie hablaba como yo lo decía, y el pasado 22 de abril se conmemoró el Día Mundial de la Madre Tierra”.

La segunda parte se llama “Xochicuicatl / Canto florido” y la tercera, “Cuextecapan Cuicatl / Canto a la Huasteca”. “Cierro el libro Istacamatl con un canto a una ciudad antigua fundada por los huastecos (tének) que actualmente se ha convertido en sembradíos, pero los pueblos de la región siguen acudiendo para sus ceremonias tradicionales a este lugar que denominan la Mesa de Cacahuatengo”, reseñó el poeta.

Hernández, continuando con su relato sobre la Mesa Cacahuatengo, contó que su padre le refirió la historia de un grupo de hombres que fueron a la montaña y debían regresar en un día, pero tardaron ocho. “Platicaron que llegaron a una ciudad con vida. Era como estar en otro país. Andaban viendo cómo vivían nuestros ancestros huastecos. Se cansaron de andar paseando en ese mundo, en esa cultura de otro tiempo y de otra lengua, porque los que fueron hablaban náhuatl y la ciudad era huasteca”.

El profesor añadió: “crecí con esa imagen y me pregunté: ‘¿será que existe esa ciudad?’ Pues sí que existe, los investigadores la llaman la Mesa de Cacahuatengo”.

La Casa de la Tradició

Hernández opinó también que “el mundo europeo es muy racional y el indígena mesoamericano es muy intuitivo: vive entre el mito y la realidad. Hoy más que ayer lo estamos viviendo. En la Huasteca veneramos al maíz. La Casa de la Tradición, a la que llamamos Xochicalli, literalmente, Casa de la Flor, es la residencia del maíz, en su dualidad niño y niña. Esa memoria ancestral no ha muerto. Está soterrada. Ahora empieza a romper el piso de cemento para dialogar con otras culturas.

“Para nosotros, el camino es de flores, el ideal que tienes que buscar y encontrar en la vida. Está allí, pero no se percibe. Puede estar en la milpa, en el camino, en tu casa o en la Casa de la Tradición. Puedo decir también que el camino se simboliza en ‘in xochitl in cuicatl, la flor y el canto’.”

Agregó: “lo entendí cinco décadas después. Tengo casi 80 años. He ido construyendo ese camino. Cuando llego a hacer este libro, no he abandonado mi camino desde la infancia, la adolescencia. Istacamatl quiere decir papel blanco o libro blanco.

“Es el papel que los tlamatini, los sabios de la tradición, los que presiden las ceremonias, llaman istacamatl”. Alude al libro blanco, al camino blanco, al camino de flores (xochiohtli). Hay mucho simbolismo en el fondo de este libro, porque yo ya no quiero escribir más poesía. Ya me agoté”, concluyó el autor.

Istacamatl será presentado el jueves a las 19 horas en la librería Rosario Castellanos (avenida Tamaulipas 202, colonia Hipódromo Condesa). Acompañarán al autor, la poeta ñähñu Margarita León, el escritor Moisés Ramos Rodríguez y, de moderadora, Susana Bautista.

https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/05/cultura/la-poesia-es-una-forma-de-sentir-la-fuerza-de-la-palabra-la-raiz-y-la-memoria-natalio-hernandez


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