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Salud mental: disciplina y autocuidado como base del bienestar
Escrito por: Martha Chávez
Cananea, Sonora, a 13 de enero de 2026.- En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la psicóloga Tania Armenta propuso asumir el autocuidado y el manejo del estrés no como acciones esporádicas, sino como una filosofía de vida constante que permita prevenir trastornos emocionales y mejorar la calidad de vida.
La salud mental requiere atención diaria y no debe limitarse a fechas conmemorativas o a sesiones aisladas de terapia, señaló la especialista en entrevista para 12 PM Noticias, tras destacar que el primer paso para el cuidado emocional es el autoconocimiento para reconocer fortalezas, debilidades, capacidades y límites personales y trabajar de manera consciente sobre ellos.
El autocuidado también implica aprender a poner límites, identificar relaciones dañinas y analizar el propio comportamiento dentro del entorno, así como respetar los tiempos de descanso y evitar los excesos.
En este contexto, se recordó que tras la pandemia se registró un aumento considerable en los trastornos depresivos, con cerca de 300 millones de personas afectadas a nivel mundial.
En el desarrollo del tema, la especialista explicó que la depresión no tiene una sola causa, sino que es multifactorial, ya que intervienen aspectos biológicos, sociales, genéticos y de estilo de vida.
Señaló que existen indicadores clínicos que pueden alertar sobre un posible cuadro depresivo, como el desánimo persistente, la desesperanza, alteraciones en el sueño y la alimentación, así como la pérdida de interés en actividades cotidianas durante al menos dos semanas.
“Estos signos deben verse como una señal de alerta, pero siempre es indispensable una valoración profesional”, puntualizó.
También se hizo la distinción entre la distimia, una depresión leve pero persistente que permite cierta funcionalidad y la depresión severa, donde la persona puede perder la capacidad de realizar actividades básicas. Se subrayó que la depresión suele presentarse junto con la ansiedad, por lo que su abordaje requiere tanto intervención psicológica como, en algunos casos, farmacológica, siempre bajo supervisión especializada.
Como parte de las estrategias preventivas, se enfatizó la importancia de priorizar la disciplina por encima de la motivación momentánea, especialmente al inicio de un nuevo año.
Se recomendó establecer metas pequeñas y sostenibles que faciliten la creación de hábitos duraderos, así como cuidar no solo la alimentación física, sino también la nutrición mental, es decir, el tipo de información, relaciones y contenidos que se consumen diariamente.
Finalmente, se reflexionó sobre el impacto del auto diálogo, las expectativas sociales y la influencia de las redes sociales en la autoestima, especialmente en jóvenes.
Se destacó que la búsqueda de equilibrio entre lo interior y lo exterior es fundamental para construir una salud mental sólida, basada en valores, habilidades y aceptación personal, más allá de los estándares de perfección que se proyectan en el entorno digital.





