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Marín Navarrete, su paso por Buenavista, las minas y de gambusero en Bacoachi

Escrito por: Víctor Villa

Cananea, Sonora, a 01 de agosto de 2022.- Entre los personajes típicos de aquellos pueblos mineros, La Colorada, Puertecitos y Buenavista, sus habitantes recordaron haber conocido al señor Marín Navarrete, un hombre que hace más de medio siglo residía en aquellos campos, era trabajador de las minas, pero en la última parte de su vida se convirtió en gambusero en la Sierra de Bacoachi.

Como una historia digan de conocerse, Guillermo Canela Velásquez escribió sobre aquel minero, “hace ya algunos años que fui por primera vez a la Sierra de Bacoachi, con el fin de buscar el polvo de oro, pues en esos días se conocía que esa parte del estado estaba en bonanza, llegué al Campo Placer para encontrar las pepitas, fue donde conocí al señor Marín Navarrete”.

Ante la gran sequía que se vivía en mayo de 1979, había que ir a un rancho distante por agua para efectuar las labores diarias, entonces Guillermo llegó al jacal del señor Marín, “éste me recibió con descortesía y desconfianza, por supuesto que era entendible ya que era un completo desconocido, me preguntó ‘¿Qué viene a hacer aquí amigo?’, -yo vine aquí a gambucear- contesté, pero la respuesta inmediata de él fue que ahí no había nada que hacer”.

Como la noche había llegado, le indicó donde podría dormir, tuvieron que pasar varios días para que el señor Marín le tomara confianza al nuevo gambusero, entonces se formó una amistad, “comenzó a contarme anécdotas, tal vez la más importante de su vida cuando vivió en Buenavista y trabajó en las minas, después de una dura jornada se fue de parranda por Cananea Vieja, con una borrachera por algunos días”.

Se encontró al volver a casa de que ya no tenía esposa, ella falleció y no le informaron, con gran remordimiento y dolor recordó aquel suceso, entonces comentó que el tesoro más grande que le quedaba era su hija y le mostró una foto. Después de su pérdida emigró a Caborca, donde laboró en las milpas de un japonés, ahí le sugirieron irse a Bacoachi a buscar el oro.

Don Marín, a quien conocían como “el viejo del casco” en aquella localidad, se había convertido en un ser solitario, a sus 90 años de edad dijo que esa labor y en aquel lugar era donde se quedaría hasta morir. Información basada en escritos de Jesús Morales Tapia y relatos del Cronista de Cananea, Isauro Jerez Rochín.


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