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Felipe Mujica recrea en La Tallera una conversación entre el telar prehispánico y el actual

Escrito por: Tomado de Internet

Continuar con la tradición de La Tallera, construida en 1965, en Cuernavaca, como casa-estudio del muralista David Alfaro Siqueiros fue la intención del chileno Felipe Mujica (Santiago, 1974) al realizar ahí una residencia artística de tres semanas.

Los 21 textiles –cortinas, como Mujica los llama– que se exhiben bajo el nombre Soltaré cien conejos y usted verá cómo le hace para juntarlos todos, título tomado del cuento náhuatl “El rey y su hija”.

Para Mujica, el espacio transmite mucho: “Hay dos formas de sentir el lugar; primero, lo que es la casa y el taller, a su vez la sala de exhibición y sala poliangular. Luego, está la renovación que hizo la arquitecta Frida Escobar, que es como una segunda capa que se agregó a la historia de Siqueiros. Es un lugar que entrega muchas posibilidades. Llama la atención estar en un espacio por donde pasaron muchos artistas, se trabajó y conversó mucho”.

El proyecto de La Tallera forma parte de una larga relación que Mujica sostiene con México desde hace tres lustros, tiempo en el que ha expuesto en el Museo Experimental El Eco y participado en la Bienal Femsa, entre otras actividades.

Vigencia del muralismo

Desde sus años universitarios estudió el muralismo mexicano como parte de la historia del arte latinoamericano. Su obra siempre ha estado ligada a la abstracción geométrica y, por ende, a las vanguardias artísticas.

El muralismo le parece un movimiento “fascinante en su escala y en la medida que logró unir fuerzas entre el arte y los artistas, además, por su agenda política y social”.

Se trata de un movimiento “muy potente que tiene consecuencias hasta hoy en México. Sigue vigente y no hay nada similar en toda América Latina”, expresa en entrevista con La Jornada.

La invitación original, hecha por el curador Willy Kautz, fue básicamente para estudiar la sala poliangular, “por lo particular que es”, así como los dos murales de Siqueiros en el exterior de La Tallera, de forma geométrica y abstracta, hechos para “enseñar su teoría de la poliangularidad. Es decir, el empleo del espacio en forma tridimensional para crear no sólo un lugar activo, dinámico, sino también un espectador con estas características”. El trabajo de Mujica también es abstracto y geométrico.

El artista ha desarrollado proyectos como éste en otros sitios de América Latina, pero siempre con “una tradición textil que trato de rescatar e incorporar a mi trabajo”.

De Hueyapan a Teotitlán del Valle

En esta ocasión, por recomendación de Julio, un trabajador de La Tallera, fue contactada Mireya Salazar, quien dirige la cooperativa Soame Tejedoras de Hueyapan, Morelos. Un total de 15 “cortinas”, además de un prototipo, fueron hechas allí.

Las cinco restantes fueron realizadas en el Tallerocho8, en Teoti-tlán del Valle, Oaxaca, que trabaja el telar de cintura. Así creó una “conversación” entre el telar prehispánico y el actual.

Mujica llama a sus textiles “cortinas”, ya que el término “bandera” tiene una “connotación política muy obvia. Me interesa más abordar lo social. Para mí, la palabra cortina enfoca la conversación desde lo doméstico, como están hechas, muchas veces tejidas, bordadas y cosidas a mano, aunque en otras con máquina de coser. Sin embargo, son técnicas más bien domésticas.

“En últimas fechas incorporo en mi trabajo técnicas como el telar de cintura, que son ancestrales y ligadas a culturas indígenas.”

La exposición Soltaré cien conejos y usted verá cómo le hace para juntarlos todos permanecerá hasta el 2 de octubre en La Tallera, espacio ubicado en la calle Venus 52, colonia Jardines de Cuernavaca, Cuernavaca, Morelos.

https://www.jornada.com.mx/notas/2022/06/06/cultura/felipe-mujica-recrea-en-la-tallera-una-conversacion-entre-el-telar-prehispanico-y-el-actual/


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