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CAMPO MINADO

Escrito por: Sara Thomson

Enero de 2018.

El año NUEVO, el Tweter y los Memes

Es primero de enero del 2018, el llamado año político quedó para la historia. El 18, año de elecciones presidenciales está aquí para someterse a las miles de fuerzas que van a regir el día a día de quienes pretendan de alguna forma ser protagonistas o “transformadores”.

La noche del 31 de diciembre del año que despedimos, dio el toque de salida a un juego en el que participaron todos los que virtualmente se “tiraron” a la feroz corriente del río de las redes sociales, que se mantuvieron atentas a reaccionar ante contacto alguno que hiciera cualquier actor de la política con la poderosa red. Y claro, no hubo aspirante alguno que no hiciera su ineludible saludo de año nuevo que provocara inevitablemente una cascada de memes y “twetazos”.

Y todos desde Donald Trump, Peña Nieto y por supuesto se sumaron los candidatos a la presidencia de México, que son los actores que ya tienen trinchera designada.

Lo que sigue por ver los próximos meses es una “guerra”, porque literalmente, como se dice hoy, es la lucha por “el poder” entre los poderosos. Pero en estas batallas, ¿tiene un verdadero espacio la ciudanía para ser parte efectiva de un enfrentamiento abierto que afecta directo en sus intereses? Para muchos, las redes sociales, los memes y alguna nota escandalosa que se cuele en los medios, puede ser flanco de batalla. Pero ¿tendrá la sociedad un blanco certero al disparar estos dardos venenosos? o solo son un desahogo desordenado a frustraciones que estacionalmente tienen el rostro de quienes están en el poder.

Es que después de los apasionamientos que responden a dos cosas, las ansias de poder de unos y la impotencia de los otros, la verdad es que vivimos en un país sometido a un fenómeno natural producto de su propia historia y que puede reconocerse como  “la Corrupción Poderosa”. Porque si lo pensamos, no importa quien se siente en la silla, este dragón de siete cabezas no ha encontrado el espadachín que lo venza y que salve a la princesa. Si lo vemos con claridad, el tema no es sexenal, es histórico. No se puede destruir lo indestructible, se puede contener momentáneamente o se puede acotar su ritmo,  a razón de la realidad, a lo más que puede aspirar un gobernante es a “administrar” y crear si se puede, una base donde a largo plazo se cimiente un futuro,  pero el riesgo y gran “pero” de siempre, es la rentabilidad política, porque la historia lo advierte, “los grandes cambios traerán grandes enemigos”. Pero aun así todo será probabilidad, porque el tema es complicadísimo desde que no hay límite para quien o con quienes se involucran y eso incluye sociedad y autoridades…  todos lo sabemos.

Por el centro del país donde los apasionamientos están más a flor de piel en los mexicanos, la base comenta que la solución  será un día un estallido social, lo cual sería un error  aún más grande, porque quien acepte un escenario violento como opción, estará dispuesto a sacrificar su propia generación y la que sigue.

¿Los partidos políticos están desprestigiados? Pues sí...Pero solo porque es un modelo visto. Las candidaturas independientes también vivirán su proceso y en corto estarán en el mismo status: “el desprestigio” porque tampoco sus figuras resolverán el problema. Y no es tan difícil entender que nunca habrá ley anticorrupción que el corrupto no eluda, es un patrón de comportamiento que es irremediable en un ser humano cuando lo caracteriza. En síntesis, el corrupto seguirá corrupto y el honesto se conservará honesto. Por el momento MEXICO, la tiene difícil tomando una decisión que afectará su futuro inmediato. La única herramienta de participación de los mexicanos son las redes sociales, que en última hora presionan a los medios de comunicación formales y dibujan y desdibujan a aspirantes y candidatos hacia el día de la elección. Ante un escenario tan poco alentador, el ciudadano debiera quizás resistir la seducción estéril de los partidos políticos y votar por los candidatos más aptos y honorables uno por uno. Tal vez suene un poco ingenuo, pero usar las redes sociales solo para desahogar sentimientos y no para lograr objetivos, provocará que los expertos en manipulación de masas psico- analicen las tendencias de opinión y se retroalimente la guerra sucia. Las redes sociales pueden ser sin duda, la voz oficial de la población que  promueva y fortalezca la mejor opción desde cada posición. El escenario contrario solo traerá menos esperanza y más mucha más frustración. Es importante ser parte…pero hay que saber de qué… ¿no creen?.


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