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“Voltear la hoja”

Escrito por: Sylvia Teresa Manríquez

¿Qué se responde?

Poco insulto debe haber que llegue a compararse…

qué poca sensibilidad hay que tener para tomar algo tan cruel

tan históricamente hiriente y pretender usarlo para imponerse…

Renee Goust

La letra de la Cumbia Feminazi es de reflexión profunda, obliga a meditar en el significado del Holocausto, esa catástrofe mundial de la que aún hoy vivimos sus terribles y nefastas consecuencias. Reflexionar en cómo algunas personas parecen ignorarlo y utilizan la palabra nazi para señalar a aquellas mujeres que les inspiran temor porque son valientes y poco frágiles, como dice la canción de Renee Goust.

Escuché a una mujer profesionista, educada, aparentemente culta decir “yo no tolero a las feminazis”. Ocasionando desconcierto, frustración, tristeza e impotencia. Ofende esa falta de respeto para el dolor de todo un pueblo que nunca se liberará de los estragos del Holocausto.

En esa catástrofe fueron seis millones de personas asesinadas por el régimen nazi justificando lo que llamaron “la solución final”. Asfixia por gas venenoso, fusilamientos, ahorcamiento, golpes, hambre, trabajos forzados, experimentos científicos, entre otros, sirvieron a este genocidio nazi.

Mujeres judías y no judías perseguidas brutalmente; confinadas en áreas y campos completos de concentración exclusivos para ellas, como Ravensbrück, en que se estima estaban encarceladas más de cien mil mujeres tan solo en 1945, cuando se liberó este campo.

Se han documentado innumerables atrocidades contra hombres y especialmente crueles contra mujeres. Se sabe que las embarazadas o con hijas o hijos pequeños eran enviadas a campos de exterminio para ser asesinadas en las cámaras de gas. En los ghettos las esperaban constantes golpizas, violaciones y experimentos de esterilización. Aunque algunas fueron líderes o integrantes de grupos de resistencia dentro de ghettos y campos de concentración.

Por todas ellas el término feminazi no debe ser mencionado nunca. La reflexión nos llega, pues nuestra cotidianidad se llena de violencia contra mujeres y niñas. Según cifras del Inegi, el crimen contra las mujeres es imparable en este país; las cifras indican que en los últimos diez años, en promedio cada cuatro horas fallece violentamente una niña, joven o adulta; cifra que aumenta en la zona centro de México. Estas mujeres fueron mutiladas, asfixiadas, ahogadas, degolladas, quemadas, apuñaladas o baleadas.

Los asesinatos se llevan a cabo en los hogares, el centro de trabajo, transporte público, parques, calles, hoteles, entre otros lugares. Un escalofriante 38% de asesinatos son cometidos por la pareja sentimental, familiares directos, compañeros de escuela y de trabajo, conocidos y extraños.

Y son las mal llamadas feminazis las que luchan contra esta amenazante realidad. Entonces, por qué perder el tiempo y los espacios utilizando palabras que ofenden y denigran a quien las profiere.

Se requieren más mujeres apoyando a las feministas valientes y temerarias, más personas apoyando sus batallas, el reconocimiento del creciente problema de la violencia contra niñas y mujeres. No hacen falta quienes profieren palabras sin pensarlas, ni quienes se dejan llevar por detractores que conducen al atraso.

Entonces, quien haya leído, visto, escuchado, estudiado o conocido a sobrevivientes del genocidio nazi sabe que tal termino designa algo nefasto. ¿Por qué aplicarlo a mujeres que luchan por derechos, libertades y justicia? Una sociedad habitada por hombres y mujeres que se dicen progresistas debe soltar el peso suicida de la ignorancia, auténtica o simulada.


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