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“Voltear la hoja”

Escrito por: Sylvia Teresa Manríquez

El cáncer nuestro de cada día.

 

"Combatimos el cáncer con todo tipo de cosas, pero se nos olvida el amor. Podría ser la mejor arma de todas".

Regina Brett 

 

Hoy, como hace mucho tiempo, me sigo preguntando por qué el cáncer nos sigue arrebatando vidas. Hay campañas, gente capacitada en la difusión de lo qué es; sin embrago, la información sigue sin llegar a la gente que debe informar.

Dice Alma América Ariochi, Presidenta de la AGP, Asociación George Papanicolaou, que lo importante es prevenir. Hace 33 años la AGP inició enseñando a prevenir los cánceres que afectan a las mujeres como cervicouterino y mama, después se tuvo la necesidad de apoyar a los hombres con cáncer de próstata y testículos, buscando bajar las cifras de defunciones debidas al cáncer en Sonora.

Detectar a tiempo cualquier señal puede salvar la vida, sin embargo, América Ariochi comparte que siguen existiendo tabúes y prejuicios para la autoexploración, como en el caso de cáncer de testículo, que afecta mayormente a hombres entre 15 y 35 años de edad; aunque ha observado que ya se habla un poco más sobre estos temas y dice que   a los jóvenes les da pena decirle a su mamá que han notado que uno de sus testículos creció, se sienten incómodos para caminar o que encontraron una bolita dura parecida a una canica.

Podemos decir que las y los mexicanos tenemos un cáncer para cada órgano del cuerpo. Si el cáncer no distingue sexo, edad ni raza, por qué nos da vergüenza hablar, compartir, preguntar.

Cierto que es que hay una violencia difícil de controlar que nos arrebata vidas en las calles. Y cierto también que existe violencia cuando nos negamos a autoexplorarnos o acudir a los servicios de salud detectar a tiempo una enfermedad que afectará irremediablemente a nuestra familia y a nuestro entorno.

Hay que leer las cifras. INEGI muestra que en 2014 en nuestro país la tasa más alta de letalidad hospitalaria se debió a tumores malignos padecidos por jóvenes menores de 15 a 19 años de edad. Significa que adolescentes de esta edad murieron a destiempo, dejando a su familia en medio de la impotencia, la consternación y el enojo.

Por otro lado, las muertes debidas al cáncer afecta a la economía de las ciudades y los países, volviendo al cáncer un problema de salud pública; otro motivo para exigir que las estrategias de prevención sean oportunas y eficaces, cualquiera que sea la inversión económica de las instituciones a que compete deba ejercer.

Por todo esto  y más se destaca la labor de agrupaciones como la Asociación George Papanicolau, que se ha mantenido durante 33 años luchando contra el cáncer con más amor, voluntad y decisión que recursos económicos.

Comparto las frases de Regina Brett, una escritora estadounidense que fue diagnosticada con cáncer de mama en 1998: “Cuando se trata de perseguir lo que amas en la vida, no aceptes el ‘no”.

Digamos “sí” a la detección oportuna de cualquier tipo de cáncer, quizá la vida que salvemos sea la nuestra, de esta forma el cáncer nuestro de cada día quedarán solo en el título de esta columna.


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