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El reino de los sátrapas

Escrito por: Gilberto Armenta.

La simulación y demagogia social

 

El gobierno del estado está dando la atención a los colonos del sector poniente de Hermosillo.

 

El tema, por supuesto, es el proyecto de construcción del Hospital de Especialidades, en sustitución del actual Hospital General, que cumple este 2017 cien años de servicio.

 

El contexto es muy sencillo, y usted debe conocerlo al dedillo: los residentes de varios fraccionamientos del llamado sector Colosio Poniente, se oponen a esta obra argumentando mil y una situaciones que, ante la explicación de autoridades estatales y municipales, debieron haber quedado solventadas a plenitud.

 

Les preocupa el tráfico dicen, pero se les explicó que se invertirán 500 millones de pesos para modernizar y construir vialidades adecuadas a la exigencia vehicular que el nuevo hospital reclamara.

 

Les preocupa el espacio público dijeron también, y se les mostró que el nosocomio contara con suficientes cajones de estacionamiento para cubrir la demanda.

 

Se asustan los colonos ante la posibilidad del ambulantaje, la deambulación y pernocta de familiares, derecho habientes o pacientes en la zona; y se les explicó que eso está resuelto con las instalaciones - al interior del hospital - que estarán dispuestas para este caso.

 

Pero la consigna en cierto grupo de vecinos opositores es muy clara: mantener una total intolerancia a la necesidad social de una atención adecuada a la salud.

 

Vaya, ni siquiera consideran la posibilidad de utilizar el hospital de manera propia, en caso de una urgencia familiar.

 

Pero esta situación está abriendo el tema en varias aristas interesantes.

 

La primera de ellas es que no hay una sola intención de parte del gobierno estatal, a través de las secretarias de salud e infraestructura urbana, de cerrarse a la comunicación, de violentar el derecho ciudadano a ser escuchados, y de omitir la obligación de informar puntualmente los puntos finos del proyecto.

 

Y este pasado 01 de julio, Gilberto Ungson, secretario de salud; Ricardo Martínez, secretario de Infraestructura y Desarrollo Urbano, y Julio Ulloa, secretario del Ayuntamiento de Hermosillo, atendieron en dos escenarios diferentes, a grupos de colonos que residen en los fraccionamientos dentro del polígono urbano en el que el hospital operara dentro de 18 meses.

 

La segunda arista es la que muestran los dos grupos de vecinos de esta área. Originalmente, el rechazo se sostenía en los argumentos ya ampliamente difundidos y expuestos párrafos arriba.

 

Todas fueron aclaradas por las autoridades respectivas y explicadas a plenitud. La respuesta agradó a muchos, y su visión respecto al proyecto es ahora distinta, y así lo externan a través de redes sociales y medios de comunicación que los entrevistan.

 

Pero otro grupo de personas, sin preocuparse por entender una sola de estas razones, rechazan a priori y posterior todos los argumentos de los gobiernos estatal y municipal, e insisten como única solución a su demanda la re ubicación del hospital a construirse.

 

Y es aquí donde nace una tercera arista.

 

¿Puede una “pudiente” minoría pasar por encima de los intereses de una mayoría? ¿Puede el evidente clasismo ser más importante que la evidente necesidad de salud? Puede el gobierno de cualquiera de los tres niveles ¿someterse a tal intransigencia? La respuesta es un contundente no.

 

Los argumentos de quienes se oponen a esta obra no convencen ya a nadie, y es aquí donde la autoridad de estado debe prevalecer. Y esto no representa, en ningún sentido, ni represión al ciudadano, ni oídos sordos a quien reclama ser escuchado.

 

Las obras de gobierno pues, no pueden ni deben nunca depender de caprichos ciudadanos mal intencionados.

 

Quienes pretendan confundir con tener derechos particulares sobre otros sonorenses, deben entender que el gobierno estatal y el municipal gobiernan, sin distinción alguna, a todo el estado y a todo Hermosillo.

 

Entonces se presenta a la vista de todos, la cuarta y última arista.

 

¿Hasta que punto deben las autoridades ser tolerantes, ante quienes no muestran otra realidad más que la intolerancia?

 

La respuesta es muy sencilla. Los opositores han sido atendidos, sus argumentos han sido escuchados y valorados por todo Sonora. Sus reclamos están ante la consideración de todas las clases sociales. El gobierno estatal y el municipal en la capital sonorense han sido puntuales en sus compromisos.

 

Lo que sigue es, sin duda, una valoración integral de este tema y caminar, sociedad y gobierno, juntos en la construcción de obras sociales urgentes en beneficio del sonorense.

 

Detener o posponer esta o cualquier otra obra solo por reclamo social es inaceptable, particularmente cuando este reclamo no tiene ni ton ni son.

 

Y es que, ante las lamentables evidencias, las villas y fraccionamientos de este sector opositor, son ya mera simulación y demagogia social que ejercida como se hace, es más tiránica que la que cualquier gobierno pueda ejecutar sobre el gobernado.


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